Reflexión del Evangelio Dominical 04 de diciembre de 2022.

“Conviértase, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. 

Mt. 3, 1-12

Reconocer nuestra limitación humana es condición indispensable para emprender un camino de conversión. Se nos ha dicho que, sí fallamos o nos equivocamos, valemos menos como personas. En ocasiones nos han lastimado con frases que nos marcan para toda la vida y nublan nuestro juicio sobre quiénes somos en verdad. Es cierto que no somos personas perfectas y también que necesitamos trabajar en nosotros con constancia, buscando ser mejores cada día. Este camino será auténtico sólo cuando lo emprendamos desde el reconocimiento de quiénes somos, con nuestros dones y nuestras limitaciones. Esta es la invitación de Juan: acercarnos, reconocernos y emprender el camino de conversión. La guía del Espíritu nos acompaña en cada momento. ¿Qué me gustaría cambiar de mi persona? ¿Cuáles son las actitudes que no me hacen libre?