Reflexión del Evangelio Dominical 20 de noviembre de 2022.

“Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí”.

Lc. 23, 35-43

 Jesús, tú eres nuestro Rey. Así, desde la cruz.

-Bendito seas, por tu corazón manso, porque tuviste hambre y sed de justicia. Y aunque moriste injustamente, se te hizo justicia en la resurrección.

-Bendito seas por ser limpio de corazón, por eso miraste a Dios, y le dijiste Padre; y te supiste sostenido por él incluso en la ausencia.

-Bendito seas por construir la paz, como artesano, por eso pudimos reconocerte como Hijo de Dios.

-Bendito seas por ser pobre, por haberte hecho carne pobre y no avergonzarte de llamarnos hermanos. Bendito seas por qué no hiciste no te hiciste atrás y no esquivaste la muerte.

-Bendito seas por tu inmensa compasión, que te venció una y otra vez, desde el primer leproso hasta el último soldado; porque supiste padecer sin perder las entrañas de misericordia.

Por eso te bendecimos, te adoramos, te damos gracias.