Reflexión del Evangelio Dominical 06 de noviembre de 2022.

“Dios no es un Dios de Muertos, sino de vivos”.

Lc. 20, 27-38

No sabemos cómo es la vida más allá de la muerte; sólo podemos intentar imaginarla, de acuerdo con nuestros deseos y fantasías. Jesús usó imágenes para hablar de la vida en plenitud: un banquete en el que hay lugar para todos, una fiesta de boda. Aquí, a partir de la pregunta capciosa de los saduceos, de algunas pistas: se trata de una vida totalmente diferente a la que conocemos, en la que nos encontraremos todos como hijos de Dios.

Si nuestras preguntas sobre esa vida son como las de los saduceos, por pura curiosidad, nos perderemos de lo esencial: la experiencia de la resurrección, la confianza en la que la vida no se acaba.

Para Dios todos estamos vivos: cada persona que ha existido en esta tierra está viva en él es hija de Dios, ha nacido de la resurrección.