Reflexión del Evangelio Dominical 30 de octubre de 2022.

“El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”.

Lc.19, 1-10

Jesús se relacionó con pobres y ricos. Comió en mesas elegantes y también con la multitud hambrienta. Lo vemos sentado con fariseos y pecadores, con maestros de la ley y prostitutas. Su acogida es universal, pero, justamente por eso, el efecto en cada persona es distinto. Los fariseos que se sentaban con él se llenaban de preguntas, los pecadores se sientan perdonados, los rechazados experimentaban que recuperaban la dignidad.

Un verdadero encuentro con Jesús no nos deja indiferentes. ¿Qué tal si Jesús te dijera “apúrate, en un ratito llego a tu casa”? ¿Qué representaría para ti? imagina la escena, y toma conciencia de lo que mueve en tu corazón. Tal vez, como le pasó a Zaqueo, hoy sea un día de salvación para ti y para tu casa.