Reflexión del Evangelio Dominical 09 de octubre de 2022.

“¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?”.

Lc. 17, 11-19

Todos hemos dicho alguna vez la súplica de estos leprosos: “Jesús, maestro, ten compasión de nosotros”. Nos brota la oración en momentos de angustia, de preocupación, de urgencia. Pero ¿y la semana siguiente? ¿O qué tal cuando nuestros días transcurren tranquilos, o tenemos la percepción de que podemos resolver por nosotros mismos los contratiempos cotidianos?

El protagonista de este pasaje suplicó, hizo lo que Jesús pedía, pero después se detuvo para tomar conciencia de que estaba sano. Detente un momento ¿Qué ha hecho el Señor por ti?, ¿Qué te ha regalado?, ¿De cuántas maneras te ha rescatado?

Dios no necesita nuestra alabanza, pero nosotros sí necesitamos alabarlo, sacar la guitarra y los panderos, soltarnos el cabello y llenarnos de profunda gratitud. Y eso nos salva.