Reflexión del Evangelio Dominical 02 de octubre de 2022.

"¡Si ustedes tuvieran fe...!"

Lc. 17, 5-10

Una de las experiencias más gratificantes es la de lograr algo: un trabajo bien hecho, alcanzar una meta o ver cumplido algo que creíamos difícil o imposible. Si lo vivimos, vale la pena agradecerlo, y al mismo tiempo, reconocer que no lo conseguimos solos. Seguramente tuvimos la ayuda de muchos otros, y sobre todo, la ayuda de Dios. Eso es parte de la fe, poder decir: "juntos, tú y yo, Señor, lo hicimos".

Por otra parte, ese trabajo bien hecho, o esos buenos resultados, por satisfactorios que sean, no son para situarnos por encima de los demás. De hecho, son parte de la vida, son gracia, son una pieza de un mapa más amplio, que es el proyecto de Dios para el mundo. En el fondo, hemos hecho lo que nos tocaba...y eso basta.