Reflexión del Evangelio Dominical 25 de septiembre de 2022.

“Recibiste vienes en tu vida y Lázaro, males; ahora él goza de consuelo, mientras que tú sufres tormentos”.

Lc. 16, 19-31

¿Quiénes son los Lazaros que están a nuestra puerta? Esos que vemos ya sin ver, que nos dan miedo y tal vez, cierta repulsión. Nuestro mundo está lleno de los contrastes que nos cuenta el Evangelio: casas de cartón a poca distancia de grandes colonias residenciales, vendedores ambulantes ante  los que cierran la ventanilla quienes pasan en coche, clínicas de lujo y personas sin acceso a lo más básico… Lo tenemos tan normalizado que ni siquiera lo vemos, pero no es normal, no debería serlo.

El Evangelio nos hace una seria llamada de atención. No por temor a un infierno en el futuro, sino porque hay hermanos que viven una especie de infierno cada día. El abismo que nos separa a unos y a otros no es tan  insalvable; por el contrario, hay personas que también “cruzan” de un lado a otro, que construyen puentes, que ayudan a reducir distancias, ¿Puedes ser tú uno de ellos?