Reflexión del Evangelio Dominical de 10 de abril de 2022.

“Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes".

Luc. 22, 14-23,56

Lo que vemos en el Evangelio es una historia de fidelidad y de coherencia y al mismo tiempo, las consecuencias del pecado bien concretos: la traición de Judas, la misión de los discípulos, el miedo de Pedro, las mentiras de los testigos, las acusaciones motivadas por la envidia, la crueldad y la superficialidad de Herodes, la ambigüedad de cobardía de Pilato, la corrupción del parte de las autoridades, las burlas y los golpes. Esos pecados no son ajenos a nosotros ¿No conocemos mil ejemplos actuales de lo mismo? Por eso es que decimos que Jesús murió por nuestros pecados.

Jesús es el amor que no se deja vencer: cura el soldado que viene a aprenderlo, perdona a quienes lo crucifican, regala esperanza a ladrón que muere con él.

Señor enséñanos a enfrentar el mal con el bien. Las ofensas con el amor. Las mentiras con la verdad. Regálanos la esperanza de que, al final de todo, lo que vence es el amor.