Reflexión del Evangelio Dominical 20 de marzo de 2022.

"Conviértanse, dice el Señor, porque ya está cerca el Reino de los cielos".

 

Lc. 13, 1-9

Cuándo sucede una desgracia (terremoto, accidente, enfermedad…), es muy común preguntarnos si se trata de un castigo. Nos gustaría pensar que quienes sobrevivieron eran más buenos que los otros; sin embargo, sabemos que no es así, y nos quedamos con preguntas sin respuesta.

Las desgracias que suceden no son castigo de Dios. Sin embargo, nuestras acciones violentas o irresponsables si pueden ocasionarnos la muerte, y esto abarca desde el cuidado de la salud hasta el planeta, pasando por la normalización de la violencia que invade tantos espacios.

Dios sigue esperando, una y otra vez, que demos frutos buenos. Hoy podemos preguntarnos si nuestras comunidades, nuestros grupos, nuestra iglesia, dan frutos de vida, y pedirle al Señor que siga cavando, abonando, para que lleguemos a dar lo que espera de nosotros.