Reflexión del Evangelio Diario 25 de diciembre de 2021.

“Aquél que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros”.

Jn. 1, 1-18

Este texto es conocido como el prólogo de San Juan. En su origen era un himno que cantaban las comunidades cristianas primitivas. Todo él que contiene un “resume” de la historia de la salvación del pueblo de Israel hasta el nacimiento de Jesús. No comienza con la humanidad de Jesús, sino con su verdadero origen: su preexistencia divina. “En el principio ya existía aquel que es la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios”. El drama contenido en el himno, es que la Palabra vino a los suyos y los suyos no lo recibieron. Vino a su pueblo y su pueblo no lo reconoció como su Señor. Se hizo hombre y hábito entre nosotros, pero aun así, el mundo prefirió las tinieblas a la luz. El himno, en su contexto actual, tiene mucho para la reflexión. Ha nacido Jesús, hemos conmemorado su nacimiento, pero podemos correr el riesgo de no reconocerlo realmente. Si preferimos las tinieblas a la luz, La mentira a la verdad, la corrupción a la justicia, el odio al amor, la guerra a la paz, Jesús no habrá nacido en nuestros corazones.