Reflexión del Evangelio Diario 05 de diciembre de 2021.

“Todos verán la salvación de Dios”.

Lc. 3, 1-6

La palabra de Dios irrumpió en la historia humana. Los datos que da el evangelista Lucas, si bien no tienen la intención de narrar un acontecimiento histórico con toda objetividad, tanto de romanos como judíos, tal como los conocemos ahora, son valiosos porque nos representan el escenario en el que nació el Hijo de Dios. En esta época Dios irrumpió con su Palabra y vino sobre Juan, hijo de Zacarías. Juan Bautista es el precursor de Jesús. Fue un hombre de Dios que predicó, en toda la comarca del Jordán, un bautismo de penitencia para el perdón de los pecados. La llegada del Mesías precisaba de un tiempo de penitencia, de reflexión, de meditación de las acciones de Israel; pero también un tiempo de reconciliación y de perdón. Tanta historia y tanta amargura y resentimiento del pueblo de Israel, no podía ser el ambiente en que naciera Jesús. El evangelista cita al profeta Isaías para evidenciar que el tiempo había llegado y que la voz en el desierto prepararía y camino del Señor. Y todo aquel que quisiera recibirlo tendría que experimentar la conversión, “hacer rectos los senderos”, dejar de lado lo torcido. Un corazón tortuoso y áspero no puede recibir la buena nueva de la salvación.