Reflexión del Evangelio Diario 30 de noviembre de 2021.

“Ellos inmediatamente, dejando las redes, lo siguieron”.

Mt. 4, 18-22

Cuando escuches la voz de Dios, ¡déjalo todo! y síguelo. Los primeros seguidores de Jesús eran hermanos (Simón y Andrés Santiago y Juan) compartía el mismo oficio, eran pescadores, no eran hombres arraigados a la tierra, campesinos; ni comerciantes; ni mucho menos dedicados al estudio de las Escrituras, o los oficios del templo. Jesús los encuentra en la ribera del mar de Galilea cumpliendo con su oficio. Al verlos lo llama y ellos dejándolo todo, lo siguieron. A partir de ese momento, su vida cambiaría para siempre, no habrá retorno. No volverán a ser pescadores de oficio. La misión que reciben es ser pescadores de hombres. Las redes que echaban al mar, ahora las echaran al mundo en donde habitan los seres humanos, traerán a muchos hombres y mujeres a Dios, la iglesia reconoce a los apóstoles como hombres de fe y festeja su vocación como testimonio y de seguimiento.