Reflexión del Evangelio Diario 16 de octubre de 2021.

"El Espíritu Santo les ensañará en aquel momento lo que convenga decir".

Lc. 12, 8-12

Ser cristiano en los inicios del cristianismo no era una decisión fácil de tomar. Las primeras comunidades cristianas sufrieron persecución. Tanto por los judíos como por los romanos. Abjurar, abandonar una doctrina religiosa una creencia de manera solemne y mediante juramento, en el caso cristiano, del nombre de Jesús, era algo que se pedía a cambio de no dar muerte a los conversos. "Reconocer abiertamente al Hijo del Hombre" no sólo requería de valor y una convicción convicción firme, sino de tener fe. El creyente estaba convencido que se jugaba la vida o la estabilidad familiar y social; no se trataba, como hoy, en su mayoría, de un compromiso religioso, sino de una opción radical que lo cambiaba todo. Jesús sabía que no era una decisión fácil, por eso nos dejó bajo la asistencia del Espíritu Santo.