Reflexión del Evangelio Diario 14 de octubre de 2021.

"Les pedirán cuenta de la sangre de los profetas,

desde la sangre de Abel, hasta la de Zacarías".

Lc. 11, 47-54

Los profetas en la historia del pueblo de Israel ocupan un lugar esencial. Fueron la voz de Dios que, a través de ellos, dio a conocer cuál era su voluntad. La vocación profética que anunció la buena noticia de Dios, su presencia en medio del pueblo, también denunció soy injusticias y sus desviaciones. Por anunciar y denunciar, la mayoría de los profetas fueron perseguidos, y algunos asesinados. La denuncia que hace Jesús sobre los padres que dieron muerte a los profetas, fue una crítica directa a los fariseos y doctores de la ley, que ahora perseguían a los apóstoles y los seguidores de Jesús con sus argumentos sobre Dios y el pasado. De momento, la persecución es el discurso, con presupuestos sabios. Poco a poco a la persecución tendrá tintes de una persecución sangrienta que acabará con la muerte de Jesús en la cruz.