Reflexión del Evangelio Diario 19 de septiembre de 2021.

“El Hijo del hombre va a ser entregado, Si alguno quiere ser el primero, que sea servidor de todos”.

Mc. 9, 30-37

Si quieres ser el primero, es el último de todos y el servidor de todos. Esta firme sentencia fue una instrucción que Jesús enseñó a sus discípulos. No estuvo dirigida a todos, sino a ellos. El discípulo tiene que ser el último, no debe andar por la vida ambicionando de lugar primero, sintiéndose que vale más que los demás. Al discípulo se le distingue por qué no es como los hombres que buscan ser aplaudidos y tratados con preferencias. Pero también debe ser el servidor de todos. No espera a que lo sirven, que lo traten con distinción, que le den preferencia. Una característica esencial del discípulo es el servicio. La calidad en su entrega le da el servicio que otorga sin esperar recompensa alguna. En la comunidad cristiana esta instrucción está lejos de ser cumplida. Influenciados por la vida social, el contexto actual, lo que se busca es el ser primero y ser tratado mejor que otros. Lo de ser último y el servidor de todos no es algo que se vea como un valor. Por el contrario, hay un cierto gesto o una actitud despectiva sobre lo último y sobre los que sirven. En la comunidad cristiana se tienen muchos roles, pero no debemos olvidar que es una experiencia de fraternidad. Formamos una comunidad de hermanas y hermanos en torno de Jesús.