Reflexión del Evangelio Diario 17 de septiembre de 2021.

“Lo acompañaban algunas mujeres, que los ayudaban con sus propios bienes”.

Lc. 8, 1-3

La mujer en la vida de la iglesia es fundamental, no ocupa un lugar secundario. Las primeras comunidades cristianas se fortalecieron con la entereza de las mujeres que también proclamaron el evangelio y se mantuvieron firmes en la fe. Por los evangelios sabemos que aunque no fueron elegidos como apóstoles, fueron protagonistas del hecho más hermoso: la resurrección. Desde los inicios del movimiento de restauración inaugurado por Jesús, de las mujeres ocuparon un rol fundamental siendo fieles a Jesús, debemos recuperar el papel de la mujer en la iglesia. En la vida cristiana no se trata de competir, sino compartir. Valorar la presencia de la mujer en la iglesia no es cuestión religiosa, sino de dignidad.