Reflexión del Evangelio Diario 14 de septiembre de 2021.

“Joven, yo te lo mando, levántate”.

Lc. 7, 11-17

Una viuda llora por su hijo que ha muerto. ¡Es su único hijo! Quienes la acompañan no pueden no sentir pena por la mala fortuna de aquella mujer. Si es viuda es porque ya muerto el marido hay vidas que inexplicablemente son puro sufrimiento Jesús, conmovido por tal hecho se acerca a la mujer para decirle “no llores”. El evangelista nos presenta una narración que es todo sentimiento. Jesús se acerca al ataúd, lo toca, no tiene reparo en ser objeto de crítica al tocar un muerto. La mujer no debe sufrir más. “Levántate”, le dijo al joven. Y éste se levantó y comenzó hablar. El dolor que no duele no es dolor. Conmovido, Jesús devuelve la vida no sólo al joven, sino también a su madre.