Reflexión del Evangelio Diario 12 de septiembre de 2021.

"Dijo Pedro: Tú eres el Mesías. Es necesario que el Hijo del hombre padezca mucho".

Mc. 8, 27-35

Jesús le hizo una pregunta a sus discípulos: "Ustedes ¿Quién dicen que soy yo?". Antes él reconoce reconocimiento de Pedro como el Mesías, nadie esperaba lo que Jesús iba a decir. Los discípulos como para el resto del pueblo, el Mesías era el esperado, el vendría a restaurar la soberanía de Israel. Con él, los tiempos nuevos llegarían, triunfaría del bien sobre el mal. Por fin, el pueblo elegido ocuparía su lugar en el mundo. La pregunta que Jesús les hace es posterior a los signos que Jesús ha realizado. Ellos no tienen duda. Lo han visto actuar y hablar como el Mesías. El tiempo ha llegado. Por eso, lo que Jesús va a decir a continuación, los deja por el perplejos. Primero los mando a silenciar la revelación. Y, segundo, les anuncia que el Mesías no era no será el personaje triunfalista que está en su imaginación. El hijo del hombre padecerá mucho, será rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, es decir por la élite representativa del pueblo. Y al final, será entregado y se le dará muerte y resucitará al tercer día. ¿Cómo? si él es el Mesías. Pedro no comprende, y junto con él, presumiblemente todos. Y más cuando Jesús añadió "el que quiera venir conmigo, renuncie asimismo, que cargue su cruz y me siga".