Reflexión del Evangelio Diario de 01 de agosto del 2021.

“El que viene a mí no tendrá hambre, y el que viene a mí nunca tendrá sed”.

Jn. 6, 24-35

La gente le preguntó a Jesús: “¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?”. Esta pregunta también solemos hacerla nosotros. De alguna u otra manera, quisiéramos hacer la voluntad de Dios. Nos decimos, “Si Dios estuviera aquí y nos dijera qué es lo que quiere, no tendríamos reparo en hacerlo”. Pero Dios ya nos lo dijo en su Hijo Jesús. La voluntad del Padre está en el Hijo. Todo aquél que quiera realizar las obras de Dios, sólo tiene que voltear el rostro a Jesús, y hacer lo que él hizo. La voluntad de Jesús fue amar a Dios Padre con todo lo que uno es, con toda la fuerza, con todo el corazón y toda el alma, y amar al prójimo con la misma pasión con la que Dios Padre nos ama. ¿Cuánto te ama Dios? Si la respuesta es mucho, entonces, la voluntad del Padre es amar mucho. ¿Cuánto te ha perdonado Dios? ¿Cuánto ha sido misericordioso contigo? Mucho, entonces, la voluntad del Padre es perdonar y ser misericordioso como él lo es con cada uno. En la narración del Evangelio de las obras de Dios comienzan con creer en Jesús.