Reflexión del Evangelio Diario de 25 de julio del 2021.

“Jesús distribuyó el pan a los que estaban sentados hasta que se saciaron”.

Jn. 6, 1-15

En el Evangelio de Juan, a diferencia de los evangelios sinópticos, sólo se narran siete milagros realizados por Jesús. Es un hecho que el evangelista ha seleccionado los que, para su comunidad joánica, eran más relevantes para su catequesis. En la narración de la multiplicación de los panes, encontramos una serie de signos que remontan al Antiguo Testamento. El que Jesús suba un monte evoca el pasaje del éxodo en donde Dios, Yahvé, se manifestó de Moisés. El número siete, que se obtiene de los cinco panes y los dos pescados, está en orden a la plenitud: ya no es la nube que se posa sobre el monte, ahora es Jesús mismo. El número cinco mil hace referencia a la multitud saciada, como cuando el pueblo recibió el maná en el desierto al salir de Egipto. Los doce canastos que se recogieron del alimento sobrante, hacen alusión a las doce tribus de Israel, pero aquí al nuevo pueblo de Dios. Ahora son ellos los destinatarios de las bendiciones de Dios. El evangelista presenta así a Jesús como el “profeta que había de venir al mundo”. No sólo es el hecho fascinante de qué haya ocurrido un milagro. En realidad, es una catequesis sobre la divinidad de Jesús desde la perspectiva del Antiguo Testamento.