Reflexión del Evangelio Diario de 28 de mayo del 2021.

“Mi casa será casa de oración para todos los pueblos. Tengan fe en Dios”.

Mc. 11, 11-26

Jesús fue causa del escándalo. Su comportamiento ocasionó diferentes reacciones. Hubo quienes se sintieron ofendidos por sus actos y sus palabras, a tal grado de querer matarlo. Uno de esos pasajes, tantas veces comentado, es el de Jesús presentado como un hombre violento al tirar las mesas de los cambistas que estaban en el templo de Jerusalén, y reprochar-denunciar a los malos administradores, los sacerdotes, al haber convertido la casa de Dios en “una cueva de ladrones”, lo cual era algo insultante. El carácter dulce de Jesús se ve contrariado en esta narración. Lo que más cuestiona de él no es su divinidad sino humanidad. Jesús quería un cambio real. No propuso una religión más buena, sino una vida con Dios exenta de  intereses mundanos.