Reflexión del Evangelio Diario 05 de abril del 2021.

“Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán”.

Mt. 28, 8-15

La muerte de Jesús no fue el final del movimiento de renovación que había iniciado, sino su comienzo. Con la desaparición del cuerpo, lo sumos sacerdotes no podían permitir que se creyera que había resucitado. Había que apagar la llama que llevaría arder a toda Jerusalén. Así que sobornan a soldados para que estos declaren que los discípulos se robaron el cuerpo. Jesús ya había hablado de los ciegos y de los sordos, de lo duro del corazón y de los cerrados de la mente. El Evangelista Mateo es directo al afirmar quiénes son los responsables de tal infamia, los judíos. Pero la mentira no se sostiene ante la verdad. Jesús ha resucitado, no había tal robo. Los soldados ahora son los que, por temor a morir, ocultan lo que realmente pasó. La respuesta de Dios ante la maldad es bondad; ante la muerte es vida en el resucitado.