Reflexión del Evangelio Diario 31 de marzo del 2021.

¡Ay de aquél por quién el Hijo del Hombre va a ser entregado!

 

Mt. 26, 14-25

Jesús sabe lo que está por pasar, pero eso cómo lo entristece. Reúne a sus discípulos, a los doce que han caminado con él y les oferta una cena. Los banquetes siempre hacen alusión a ambientes festivos, alegres. Así lo piensan sus discípulos que se apuran a preparar la cena. Les ha dicho que vayan a casa de “fulano”. Los preparativos de un banquete son ya festivos. Pero ellos tienen en mente algo que ha dicho: “mi hora está cerca”. En realidad, la cena es una cena de despedida. En su hablar no hay un tono festivo. Está triste. Le entristece el hecho de que uno de los suyos de los íntimos, sea quien lo entregue. Unas horas antes de la cena, Judas lo ha vendido por “treinta monedas” a los sumos sacerdotes. Está allí sentado en la mesa. Ambos se miran, saben. Afuera ya lo espera, todo está consumado.