Reflexión del Evangelio Diario 04 de marzo del 2021.

“Recibiste bienes en tu vida y Lázaro, males; ahora él goza de consuelo mientras que tú sufres tormentos”.

Lc. 16, 19-31

En el Evangelio de Lucas la riqueza y los bienes son descritos como un obstáculo, o bien, un distractor o impedimento para participar del Reino de Dios. Lucas es enfático en afirmar que no se puede tener a Dios y al mismo tiempo a ambicionar obsesivamente los bienes. En la narración del Evangelio de hoy, el hombre rico optó por la riqueza, y tanto, que no tuvo la sensibilidad de ayudar a Lázaro. Pero llegando el momento, uno y otro murieron. La riqueza no compra vida, podrá extenderla, pero al final, la muerte es inminente. La riqueza, bien habida, no es en sí el problema. Todo ser humano tiene el derecho de participar de los bienes de la tierra. El problema está en el uso. Todos los seres humanos mueren. Y poco se detienen a pensar en el significado que le dan a su vida. Lázaro no ambicionó la riqueza del rico. Se conformó con las migajas que caían de la mesa.