Reflexión del Evangelio Diario 24 de febrero del 2021.

“A la gente de este tiempo no se le dará otra señal que la del profeta Jonás”.

Lc. 11, 29-32

En tiempo de Jesús había gente perversa. En nuestro tiempo, no sólo es perversa, también es cruel e inhumana. Lo alarmante es que una mayoría profesa una religión. Hay gente que lo mismo dice creer y lo mismo hace el mal. Da una limosna, pero también abre sus labios para ofender e injuriar. La perversión surge del interior. Es un acto intencional que busca hacer daño. Quien actúa perversamente tiene un corazón podrido. En lo que poco repara el perverso es que al final habrá un juicio. En apariencia el perverso parece gozar de buena suerte. Pero Dios es un Dios justo, y dará a su tiempo lo que cada uno merece. La maldad no está por encima de la bondad. Todo tiene su tiempo y su hora.