Reflexión del Evangelio Diario 18 de febrero del 2021.

“El que pierde su vida por mí, la salvará”.

 

Lc. 9, 22-25

El anuncio de la pasión de Jesús debió ser para sus discípulos un anuncio desconcertante. Las cosas no podían ir tan mal. Los desencuentros con las autoridades romanas y judías no podían llegar a tanto, sobre todo, si Jesús no había hecho nada malo, si había curado y expulsado el mal. Por el contrario, había realizado muchas obras buenas y hablaba de un Dios de bondad y misericordia. Sin embargo, la advertencia de Jesús era clara: “si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo”. El seguimiento implica decisión y convicción. Ser simpatizante, lo he escrito, es diferente a ser discípulo. El que se busca a sí mismo no podrá con los embates, terminará sucumbiendo. La causa de Jesús no es una doctrina nueva, es un nuevo modo de vivir al que no todos están dispuestos