Reflexión del Evangelio Diario 26 de enero de 2021.

El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.

 

Mc. 3, 31-35

 Cuando un hijo anda en pasos extraños, la familia se preocupa y lo busca. De Jesús sabemos casi nada de su infancia. Sólo conocemos su vida a través de lo que narran los evangelistas, y ésta es la de su ministerio, que corresponde a su vida adulta. El evangelista Marcos guarda la memoria de un encuentro entre Jesús y su familia que a nosotros nos parece mal educado. Si se trataba de la madre de Jesús y sus hermanos, ¿no sería lo correcto recibirlos?, ¿No debería Jesús llenarse de alegría? Sin embargo, la respuesta de Jesús es inesperada. El verdadero hermano, hermana y madre es aquél que cumple con la voluntad de Dios. En la nueva familia de Dios los lazos que nos unen son mayores a los lazos biológicos.