Reflexión del Evangelio Diario 16 de enero de 2021

No he venido para llamar a los justos, sino a los pecadores.

Mc 2, 13-17

“Sígueme”, le dijo Jesús a Leví a orillas del lago. Leví escuchó su nombre en labios de Jesús. Era un recaudador de impuestos, hombre despreciable por los suyos por su oficio. Más de una vez, Leví debió sentirse despreciado, humillado, excluido. Leví no pidió nada a Jesús, no se pone en sus labios palabra alguna en este relato bíblico. Sólo se evidencia la firme determinación de dejar el banco de los impuestos y seguirlo. No hubo un milagro que aplaudir, pero el corazón de Leví se anidaba una alegría inmensa que le cambiaría el rumbo de su vida. Cuando Dios toca el corazón y dice tu nombre, todo cambia.