Reflexión del Evangelio Diario 12 de enero de 2021

No enseñaba como los escribas, sino como quien tiene autoridad.

Mc 1, 21-28

La llegada del Mesías traería consigo la expulsión del mal, ésta era la esperanza que tenía la gente del pueblo. Jesús llegó a Cafarnaúm. Un hombre estaba poseído por un espíritu inmundo en la sinagoga, tenía atormentados a todos. El mal siempre es causa de dolor y miedo; termina por herir y afectar a todo lo que toca. Cuando un ser humano consiente el mal en su vida, se marchita. Jesús es recibido por el poseído con gritos y alaridos. Él calla a ese espíritu y le manda salir del hombre. Quienes estaban allí no pudieron más que asombrarse. Lo que estaban viendo estaba por encima de sus expectativas. Si Jesús podía expulsar el mal, es porque era el Mesías.