Reflexión del Evangelio Diario 10 de enero de 2021

Tú eres mi Hijo amado, yo tengo en ti mis complacencias

 

Mc 1, 7-11

Jesús vino a Nazaret al río Jordán para bautizarse como muchos judíos. Pero el bautismo de Jesús fue diferente, no fue de arrepentimiento y confesión de los pecados, sino la configuración de su mesianismo y de solidaridad con el género humano. Los signos narrados por el evangelista Marcos dan fe de esto. Cuando emergió del agua, vio los cielos abiertos y al Espíritu (de Dios) descender y posarse sobre él. Dios abrió sus cielos para decirles a todos: “Este es mi hijo amado, en ti tengo mis complacencias”. ¡Esta es la buena noticia!, el Evangelio. No se trata de una doctrina, sino de una persona. Jesús es el Hijo amado del Padre que estará entre nosotros, camina a nuestro lado. Por él, todos somos sus hijos en el Hijo. La gracia que recibimos en el bautismo nos hace portadores de una bendición y una dicha inmensa. Jesús nos ha incorporado a la gran familia de Dios en donde somos amados por el Padre.