Reflexión del Evangelio Diario 09 de enero de 2021

El amigo del novio se alegra de oír su voz.

 

Jn 3, 22-30

Juan Bautista practicaba un bautismo de purificación con agua. Sus seguidores y sus discípulos hacían lo mismo. Muchos acudían a realizar esta practica porque querían ser preparados para el advenimiento del Mesías. Pero el Cristo había llegado, era Jesús. Los seguidores de Juan no comprenden, no lo ven como “el que tenía que venir”. Juan les había dicho que Jesús era el Mesías. También nosotros podemos caer en la postura de los discípulos de Bautista, Jesús está, pero hay quienes siguen esperando a otro. Quisiera verlo más grande, más fuerte, diferente, con grandes poderes… Pero Jesús es amor. Un amor para todos. Quién abre su corazón puede encontrarse con él.