Reflexión del Evangelio Diario 07 de enero de 2021

 

Lc. 4, 14-22

Jesús va a su pueblo, “donde había sido criado”, Nazaret, y se dirige a la sinagoga, al lugar de reunión donde se juntaban a orar. Las sinagogas hacían las veces del Templo, al modo de capillas, y eran -entonces – el espacio físico reservado a Dios. En ellas se leía la Escritura y se comentaba. Jesús participó como los hombres de su pueblo, leyó un pasaje del profeta Isaías , en el que decía: “el Espíritu del Señor está sobre mi para llevar a los pobres la buena nueva…”. Su comentario sobre el texto causó admiración, pero los oyentes no sabían el alcance del mismo. Él era el portador del Espíritu y su buena noticia iba a cambiar el rumbo de la historia. Sus destinatarios eran excluidos, los olvidados, los marginados, los que a los ojos de los hombres no tenían valor alguno.

 

Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura.