Reflexión del Evangelio Diario 05 de enero de 2021

 

Mc. 6, 34-44

Los que seguían a Jesús fueron al principio muchos, según lo atestiguan los evangelios sinópticos. La novedad de la proclamación del Reino de Dios suscitó interés y entusiasmo. Acudían a él de todas partes para escucharlo, pero más todavía por los signos que empezó a realizar al curar enfermos de sus dolencias y otros padecimientos. Sin embargo, hubo uno que los dejó atónitos: el de la multiplicación de la comida. Para un pueblo hambriento, el tener que comer hasta saciarse era algo fuera de lo común. Y si el profeta podía hacer eso; ¿Qué otras cosas podía hacer? A partir de estos hechos, su fama fue creciendo, pero también el enojo de sus adversarios. No todos vieron con buenos ojos el ministerio de Jesús.

Al multiplicar los panes, Jesús se manifiesta como Profeta